Las 12 preguntas que hacer a tu proveedor de IA antes de firmar
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Las 12 preguntas que hacer a tu proveedor de IA antes de firmar: método, dinero, propiedad y salida. Con el porqué de cada una y las respuestas eliminatorias.
Estas 12 preguntas para tu proveedor de IA están pensadas para hacerse antes de firmar, cuando todavía cuestan cero euros. Después de firmar, cada una de ellas puede costar entre mil y varios miles: la del mantenimiento no preguntado aparece como factura sorpresa, la de la propiedad de los datos aparece cuando quieres cambiar de proveedor y descubres que no puedes. La lista sale de los contratos que hemos visto salir bien y de los que hemos visto salir mal, y cada pregunta lleva su porqué: qué revela la respuesta y qué respuesta debería hacerte levantar la ceja.
Un consejo de uso: no las envíes por email como cuestionario. Hazlas en conversación, en este orden aproximado, y observa tanto lo que responden como lo que les incomoda responder.
Sobre el método (preguntas 1-4)
- ¿Qué proceso automatizaríais primero en mi empresa y por qué? Importa porque separa a quien diagnostica de quien vende. La única respuesta seria antes de medir es "todavía no lo sabemos: primero hay que ver tus procesos y sus números". Quien responde con seguridad en la primera reunión está recitando su catálogo, no analizando tu empresa.
- ¿Cómo medís el resultado? ¿Qué línea base vais a tomar y cuándo? Importa porque sin línea base no hay ahorro demostrable, solo sensaciones. El proveedor serio propone medir horas, volumen y errores del proceso antes de construir nada, y comprometerse a comparar contra esas cifras a los tres meses. Si la palabra "métrica" la has tenido que decir tú, mal empezamos.
- ¿Qué parte de mi proceso NO vais a automatizar? Importa porque la respuesta honesta a un proceso real nunca es "todo". Las excepciones, los casos ambiguos y las decisiones sensibles deben quedar en manos humanas, y el proveedor debe saber decirte cuáles son. Quien promete el 100% o no conoce el oficio o te está inflando el ahorro esperado.
- ¿Cuándo estará el primer agente en producción, con mis datos reales? Importa porque la fecha delata la metodología. Un primer agente sobre un proceso acotado debería estar funcionando en 4-8 semanas tras el diagnóstico; un plan de nueve meses sin producción a la vista es un piloto eterno en construcción. Exige fecha y criterio de éxito numérico para esa fecha.
Sobre el dinero (preguntas 5-8)
- ¿Cuál es el coste total el primer año: desarrollo, mantenimiento y consumo de modelos? Importa porque el precio del presupuesto casi nunca es el coste real. Al desarrollo hay que sumar el mantenimiento mensual y el consumo de los modelos de IA, que depende del volumen. Un proveedor serio te da los tres números; uno flojo solo te da el primero y los otros dos los descubres en las facturas.
- ¿Qué pasa si el volumen crece? ¿Cómo escala el precio? Importa porque los agentes se contratan con el volumen de hoy y se usan con el de mañana. Pide la fórmula: qué parte del coste es fija y cuál crece con el uso. Las sorpresas desagradables de los proyectos de IA viven casi todas en esta pregunta no hecha.
- ¿El proyecto va por fases con puntos de salida, o es todo o nada? Importa porque las fases son tu principal herramienta de control de riesgo: si el diagnóstico decepciona, pierdes semanas y no meses. Desconfía del contrato grande cerrado de golpe "para aprovechar sinergias": las sinergias nunca llegan y la cláusula de permanencia sí.
- ¿Qué garantía dais sobre el resultado? Importa porque la respuesta calibra la confianza del proveedor en su propio método. Nadie serio garantiza cifras exactas de ahorro —depende de tu proceso y tu equipo—, pero sí puede comprometerse a criterios de éxito medibles por fase y a no facturar la siguiente si no se alcanzan. "La IA no se puede garantizar" a secas es una evasiva.
Sobre la propiedad y la salida (preguntas 9-12)
- ¿De quién son los datos, los prompts y la lógica de negocio cuando terminemos? Importa porque ahí vive tu operación. La configuración del agente, las reglas de decisión y el conocimiento del proceso deben ser tuyos por contrato, por escrito. Si el proveedor titubea aquí, todo lo demás es secundario: estás comprando dependencia con fecha de renovación.
- ¿Cómo se integra con mis sistemas actuales y qué pasa si cambio de ERP o CRM? Importa porque el valor del agente está en sus conexiones. Pide detalle técnico: cómo se conecta con tus herramientas —idealmente mediante conectores nativos con tus sistemas, no copiando datos a mano— y qué coste tendría rehacer la integración si mañana cambias una pieza del stack.
- ¿Qué formación recibe mi equipo y quién podrá ajustar el sistema sin vosotros? Importa porque un sistema que solo el proveedor sabe tocar es un alquiler perpetuo. La transferencia de conocimiento —documentación, sesiones de formación, capacidad interna de hacer ajustes menores— debe estar en la propuesta con nombre y horas, no como una intención.
- Dadme dos clientes a los que pueda llamar. Importa porque es la pregunta más barata de la lista y la que más información devuelve por segundo. No pidas logos: pide teléfonos. La reacción del proveedor a esta petición —naturalidad o excusas— vale tanto como las llamadas mismas.
Cómo leer las respuestas en conjunto
Ningún proveedor falla las doce, y aprobar once no es garantía. Lo que buscas es el patrón: si las evasivas se concentran en el bloque de dinero, espera facturas sorpresa; si se concentran en propiedad y salida, espera dependencia; si fallan las de método, el proyecto entero es una apuesta. Y hay una meta-señal que resume todo: el proveedor serio disfruta estas preguntas, porque son las que le permiten diferenciarse de los vendedores de humo. El que se incomoda te está respondiendo a todas a la vez.
Estas doce preguntas cubren la conversación previa a la firma; los criterios de fondo para comparar proveedores —especialización, casos, equipo, metodología— los tienes en nuestra guía sobre cómo elegir consultora de IA. Y si quieres saber cómo las respondemos nosotros, el detalle de nuestro método está en la página de consultoría de inteligencia artificial: diagnóstico primero, fases con puntos de salida, métricas contra línea base y transferencia de conocimiento por contrato.
De hecho, la mejor manera de llegar fuerte a esa conversación es tener tus propios números antes de sentarte: qué procesos duelen, cuántas horas cuestan y cuál es el ahorro en juego. Nuestro diagnóstico te da exactamente ese mapa —y con él, las doce preguntas dejan de ser un checklist y se convierten en una negociación con ventaja.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la pregunta más importante antes de contratar un proveedor de IA?
Si solo puedes hacer una: "¿de quién son los datos, los prompts y la lógica cuando terminemos?". La propiedad de la operación determina si en dos años tendrás un sistema tuyo o una dependencia con cuota de renovación. Todo lo demás se puede corregir; esto, firmado mal, no.
¿Qué respuestas deberían descartar directamente a un proveedor?
Tres eliminatorias: prometer automatizar el 100% del proceso, negarse a dar referencias con teléfono y no poder decir de quién será la lógica de negocio al terminar. Cada una revela, respectivamente, inflado comercial, falta de casos reales y dependencia por diseño.
¿Es normal que el proveedor no garantice resultados?
Es normal que no garantice cifras exactas de ahorro, porque dependen de tu proceso y de la adopción de tu equipo. No es normal que se niegue a comprometerse con criterios de éxito medibles por fase y con puntos de salida si no se cumplen. La diferencia entre ambas cosas separa la prudencia de la evasiva.
¿Cuándo hago estas preguntas: antes o después de pedir presupuesto?
Antes de aceptar cualquier presupuesto y, idealmente, en la primera o segunda reunión. Las respuestas cambian lo que debe incluir la propuesta (fases, métricas, formación, propiedad), así que un presupuesto anterior a estas preguntas casi siempre está incompleto.